sábado, 7 de septiembre de 2013

Sobre el aborto no punible

Desde 2009 Argentina cuenta con la ley “de violencia de género” (Ley 26.485), destinada a Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres en los Ámbitos en que Desarrollen sus Relaciones Interpersonales. Entre otras cosas, la ley ordena:

“Todos los derechos reconocidos por la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer, la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer y la ley 26. 061 de Protección Integral de los derechos de las Niñas Niños y Adolescentes”.
Esto significa que adherimos a los principios internacionales que aseguran:
-Una vida sin violencia ni discriminaciones.
-La salud, la educación y la seguridad personal.
-La integridad física, psicológica, sexual, económica y patrimonial.
-Decidir sobre la vida reproductiva, número de embarazos y cuándo tenerlos.  Ley 25.673
Esta ley reconoce que la salud reproductiva no solo implica la ausencia de enfermedades, sino también que hombres y mujeres tengan acceso a información que les permita decidir sobre  su planificación familiar.
¿Pero qué ocurre cuando la ley se vuelve letra muerta?
Mientras el poder político, jurídico y médico siga hablando en términos de ABORTO PUNIBLE/ ABORTO NO PUNIBLE,   la discusión seguirá girando en torno a qué tipo de aborto está permitido o prohibido. Pero debe quedar claro que no se trata de una cuestión semántica; sino de legitimidad y de derechos: la niña o mujer argentina no puede decidir sobre su propio cuerpo ya que su decisión está atada a lo que la ley permite. Mientras se continúe aplicando una pena a todas aquellas que no desean llegar a término con su embarazo, se seguirá reafirmando que la maternidad es un destino obligatorio para la mujer. De este modo, se continua afianzando su representación no como sujeto de derecho, sino como incubadora humana; y en consecuencia, se desconoce y se niegan su subjetividad y libertad.  Las máquinas -de procrear o de otro tipo- no tienen derechos.
La deuda es completa; no existen números oficiales que definan la cantidad de muertes por abortos clandestinos, aunque se reconoce extraoficialmente que serían 100 al año. Esta cifra resulta sospechosa si se verifica que llegaron a practicarse entre 350 mil y 500 mil abortos durante 2011.
El Estado Argentino tiene la responsabilidad indelegable de establecer y garantizar la aplicación de las políticas públicas federales; no puede borrar con el codo del Código Penal lo que escribió con la mano de la Ley de Salud Sexual. Los artículos 85 al 88 del Código Penal  establecen hasta cuatro años de prisión para las mujeres y niñas que aborten.  Mientras estas leyes sigan vigentes, la esquizofrenia e hipocresía estatal seguirán cobrando vidas. Este aparato burocrático, que elige perversamente negar, ignorar y perseguir, no disuade ni previene sobre la práctica abortiva de quienes -de todas formas- ejercerán, de manera segura o no, su libertad de decidir. La mujer que quiere abortar aborta, no espera la aprobación del Estado.
Esta deuda de política pública no sólo es con las mujeres que eligen abortar, sino con todas las mujeres argentinas. Porque además de la situación específica que debatimos, la pelea que establecemos es la defensa de la subjetividad y la libertad individual.

jueves, 22 de agosto de 2013

Macgister

Las hebillas que se cierran a presión
en las cabezas de las chicas 
que se merecen un abrazo 
por creer que son más adorables.
Tienen razón.
Las abrazo.

Las caretas de los pasillos
en las caras de los chicos
con relojes en las muñecas
y remeras de los nuevos Che.
Citan a Walsh, lo destrozan, 
lo compraron cuando aprendieron a fumar hierba.

Tu vieja, dice Santi.
Tu vieja, cheto.

Los pelos de las chicas rubias
siempre lacios, 
lacios pero muy.
Los anteojos enormes, 
falsos.
Las chicas te fingen interés.
Las chicas te fingen que no ven.
Pero NO ven, las boludas.

Lumpenes, murmuramos con Santi en el pasillo.

Hipsters, tenemos que hacerlos pelota.
Bullying, caretas.
Mueran.
Mueeeeran.
Twitteá esto.


viernes, 16 de agosto de 2013

Autónomo

Mejor sería que te enteres
que casi todo el tiempo sostenés, con la punta del dedo
como si no supieras que lo hacés.

Esa vez que corrimos desesperados, alcanzando el colectivo
si hubieras sabido que en ese momento
casi te pido casamiento
si yo fuera del tipo que se casan…

Te estrujo en la bufanda para que sepas
que te llevo así amarrado, para que cuando no puedas girar la cabeza te acuerdes de mí.

Pero no! Es un chiste, estás autónomo
Podés sacarte la bufanda si querés
No me enojo.



Vos podés

Ya sabemos: Nadie puede ayudarte.
Nadie, te lo dijimos, vos no escuchaste.
Dale, si vos podés.

Mejor te tomás un descansito
Porque lo sabemos,
Te dijimos
Lo sabés
No hay medicación alguna contra la explotación.

Mejor hace la lista
Y no te olvides de nada

Cráteres; a saber:
Estrés
Galletitas dulces
Ansiedad
Azúcar impalpable
Depresión
Levadura
Zolpidem
Alplax
Escitalopram.

Y mirá vos, dormís demasiado
No te quedes así
No queda bien; nadie quiere un deprimido
Tenés que ser optimista

La vida es amable en la cabeza de alguien más.

miércoles, 12 de junio de 2013

Como sea que te llames

Escupiendo las puertas
sentiste que no hay nada que te puedan enseñar
los viejos
ellos no conocen las pastillas de colores.
  
Cuántas veces te recordaron que hablás alemán
que conociste Europa y viste la nieve de Suiza
giles, decías
gilesgilegilesgiles.
  
Y te vi irte
la cabeza llena de vergüenza, me pareció
no entendés, pensamos
negamos con la cabeza, el ceño fruncido
Pedro llora en un rincón
Y vos te aferrás al tuyo.

Dormís en lavaderos vacíos
Y entrás por las ventanas,
Robando frazadas
En esos momentos no te acordás de la nieve de Suiza
Sólo que acá en Saavedra hace frío
Enviás a la gente a rogar por vos.


Pero la cosa es que
ya nadie cree, Aníbal, que ese sea tu verdadero nombre.

martes, 29 de enero de 2013

Nos enamoramos


Nos enamoramos siempre
los chicos con auto
los chicos militantes que saben de libros
los chicos que saben distinguir una Diana de una Holga.

No importa si no tienen lo mejor que podamos pedir
sólo que sean fieles a las ganas
y se rían con la fuerza que sólo puede darte la noche.

Siempre salimos
los chicos que te miran fijo
te aprueban las medias, se ríen en el teatro
conocen a Gambarotta.

Las chicas no queremos
que sepan que hablamos de ellos mientras jugamos a fumar
que no sospechen que siempre nos enamoramos.

Cuando eso pasa corremos fuerte
decimos “no importa”
lloramos en los baños, nos metemos en bañeras,
dejamos todo quieto.

Cantamos con fuerza canciones cristianas en el auto de Cintia.

jueves, 7 de junio de 2012

Genial


Besar un chico en Montevideo
o mejor dos
hacer reír a tu psiquiatra
y a tu psicólogo
adivinar la curva de las vías del subte
y adelantarte al movimiento
reírte cuando no es apropiado
que el poeta te invite a la selva
y que te diga que le gusta como escribís
pero más tus piernas.

martes, 15 de mayo de 2012

Una palabra


Se me había ocurrido desde ayer
que si es cierto como dice Fran,
que la gente es sustituible
y
si digo te quiero hoy
ya mañana se degradó
¿A quién le importa?

Se me ocurrió también
que vagar los domingos sin nada ni nadie que ver
es porque ya no queremos arriesgar,
a nadie le importa si uno llora.
ni siquiera a tu doctor, que busca las palabras adecuadas,
y eso que él trabaja de que le importe.

pensé también que si vamos a vivir solos
siempre en la misma desesperación

Esa debe ser la palabra
que mi doctor siempre busca
y parece no encontrar.

No pienso adelantársela,
a lo mejor si se esforzara un poco más.

lunes, 16 de abril de 2012

Algunas cosas dichas


Me dieron un libro que no me interesa
y en el dorso de las hojas en blanco
escribí lo primero que se me vino a la mente
para justificarlo en mi bolso.

Si las tortugas pudieran volar, mamá nunca pisaría la calle.
Cómo no reírse de que ese animal que tanto terror le da
fuese capaz de hacer lo que una nube.
Pienso cómo se reiría de eso Sombría,
con su risa importada de México,
ella sabe ser todo maldad.

Pasen y escuchen, abran los ojos
dijo a la multitud el rescatista,
el gran predicador,
Sermón de la montaña.
Sermón apocalíptico.
Como si no tuviera la misma necesidad que nosotros.
Como si estuviera más allá de la angustia y la mierda cotidiana.

Tenés una mente maravillosa,
dijo el doctor.
Y garabateó algo en su recetario.

miércoles, 29 de febrero de 2012

C. Hotel

Camino a algún lugar leí otra vez
sobre el famoso hotel de la calle 23 de Nueva York
que solía ser pura bohemia
y ya no deja quedarse a nadie.
Hay algo ahí, dijo Eter,
y lo dejó pasar
pero-yo-no
yo no dejo pasar las cosas,
es un interruptor que siempre está en ON.

Si pudieras verlo como yo
no podrías dormir tan plácido potencial
vapor y aire
fuera de foco.
Si entrecerrás los ojos para ver, Eter, te prometo
vas a ser cruel soplo de piedra y polvo.

Tengo prohibido nombrar el hotel,
sólo puedo
después que vos lo nombres, Eter, es tuyo
date cuenta: te pertenece.
Siempre fue así
de una forma literal y ruidosa.
Debajo del dibujo del hotel
que decidas
con las venas cargadas de sangre
debajo del hotel
que escaves
con tus propios músculos en tensión,
encontrar,
lo que haga estallar tus propios bordes
Eter, fuera de foco.

[Ahí Tenés Tu Propio Bellas Artes].


miércoles, 22 de febrero de 2012

Hasta que no quede whisky

Podemos ser lucecitas que se encienden con alcohol.
Podemos ser huérfanos que se burlan de la muerte.
Y dejemos que la luz sea efectiva hasta que
ya no
nos quedemos dormidos sobre alfombras.

Pero por favor
tratemos de recordarlo todo.
Que no se nos escape nada
para tener qué pensar
cuando echemos el humo
y riamos
cuando ya no quede whisky.

Mejor
seamos dos perdidos
que tienen mucho para comprometer.
No como Bukowski,
que ya no cree en nada
ni nadie
y se ahoga en su propio vómito.

Cuando ya no
nos quede noche
aún vamos a conservar eso que hicimos,
y lo que quisimos hacer y no nos atrevimos.
Nos va a quedar la noche siguiente,
recordemos eso, 
la próxima vez que echemos el humo.

lunes, 9 de enero de 2012

Las elucubraciones de Marisa S. Gutiérrez


Marisa S. Gutiérrez está convencida, desde su pedestal de discernimiento y signos de interrogación siempre abiertos, que tiene que exponer a todos a su búsqueda incansable de la verdad (y yo creo secretamente aunque no puedo probarlo, que Marisa cree que la S. de su segundo nombre es de Sabiduría, para mí sólo es de Segundonombre). Pensar, pensar, pensar, piensa Marisa las 24 horas; ella cree que la mejor manera es decir en voz alta cosas como: “¿Estamos ante un paradigma sintomático de la generación del sinsentido?” cuando el profesor hacía chistes sobre el Twitter durante la clase y todos se reían de eso. Pobre, Marisa se droga, pensaba yo. Y sí, drogada está, más drogada que Hunter Thompson y sus personajes, le gusta vivir en la embriagante y pomposa incomprensión del erudito. También cree Marisa Sabelotodo, que poniendo la vista en el horizonte la gente cree que medita todo el tiempo y así pueden admirarla como la filósofa que es. Yo creo que sólo está mirando para allá, haciéndose la compleja. Marisa Sabionda tiene un novio, que intenta el sexo con ella, pero ella sólo está realmente interesada en debatir post acto mirando el techo; el sexo es para ella una excusa para divagar acerca de la sensibilidad de los cuerpos y la metafísica del orgasmo. De todas maneras, cualquier hombre que encuentre seductora a Marisa Snob y sus elucubraciones, que abrace al monumento mismo de la afectación, merece lo que ella tenga preparado para ambos, creo yo, humildemente. Porque hay que fumarse a Marisa, la infumable, eh. Hay que ser constante y amoroso con semejante afligida. Cuando Marisa encuentra algo divertido, hace un chiste sobre eso, no se ríe. No, ella hace un chiste sobre el chiste. Tampoco es capaz, Marisa Sapiencia, de reírse estúpidamente, reírse como hiena hasta contraer hipo o  llorar a carcajadas o hacerse pis. Marisa está más allá de eso, por supuesto, todos los que la conocemos lo sabemos. Está más allá de vivir, Marisa, pobre, me parece a mí. A lo mejor estoy siendo muy injusta con ella, a lo mejor sólo piensa de más porque quiere hacer de este un mundo mejor, un mundo de reflexión, de debate y contemplación. Pero es que no me sale ser más benévola con ella, la verdad es que lo único que se me ocurre decirle a Marisa S. Gutiérrez en el Twitter, en la clase o cara a cara es: “Marisa, shhhhh”.  

jueves, 5 de enero de 2012

Hombre-Maleza


Qué clase de hombre es aquel
Que como la maleza crece en lugares indeseables,
le cortás la cabeza,
que le vuelve a surgir.


Cómo arrancar la maleza desde que nace
si después vuelve a salir
multiplicada por veinte,
con la lluvia
ya no se puede hacer nada.

Cómo decirle que ya no
ya NO es verde real
sólo yuyo que descolorido
se levanta donde no debe.
Se multiplica hasta tus caderas.

Te pica como todo lo inepto,
Todo lo impúdico.
Cómo decirle que sólo es algo a cortar.
Ni siquiera a mirar detenidamente.
  

domingo, 18 de diciembre de 2011

Shelby

Va y viene y vuelve a irse
y vuelve a volver a picar a alguien con su vara infernal.
Se mira el suelo, cuando habla,
todos mirando alfombras.

Shelby trata de ser amable,
no le sale muy bien,
sí le sale bastante bien gruñir y chillar por teléfono y en vivo y
en la cara de la gente que se queda pálida.

Sí le sale muy bien revolotear buscando a quién gritarle.
Se tiñe el pelo, Shelby, de un color más cálido que su manera de mirar.
Pero nadie ve su pelo, todos ven sus ojitos rasgados y miran abajo
y tartamudean,
seguros de que les pudiera arrancar la nariz de un mordisco.

No tiene la risa, Shelby, como la de otros coreanos,
como Edy,
no tiene ese asalto divertido, infantil.
Tiene más bien, por risa,
el chirrido de una puerta mal aceitada,
como el crujir del las ruedas del subte cuando toma una curva.
Demasiado alto para ser divertido
Demasiado horroroso para contagiar.

Ojalá alguien le de el tratamiento que todos creemos necesita,
pobre Shelby.
Nos miramos siempre con Marcela preguntándonos sin decírnoslo
“¿Y ahora qué tiene, esta loca?”

Ojalá alguien la arrastre al agujero negro del que salió
y deje de retorcerse y mortificarnos.
Ojalá alguien la case y se la lleve a Corea
a tomar té de jengibre en su living,
sola, a media luz, mirando la tele
y  sin nadie a quién corroer.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Moscas


Unas moscas por toda la casa.
Miedo.
¿A qué te recuerdan?
Humedad, a lo mejor.

Negras con alas y patas enormes.
De un momento a otro caen muertas,
sin mucho más.
Mamá me las enseña con los ojos muy abiertos
acumuladas todas en el suelo.

¿Muerte? 
Fantasmas, en una de esas.

Siguen ahí, mientras
en el baño,
en la siesta.
Con sus patas se pegan a las cortinas blancas.

¿A qué te recuerdan?
Asco. Seguro.
Sólo para asustarte.

Una tapa


Se negoció una tregua por la crisis,
declara la tapa del diario.
Batalla Explícita anunció el señor periodista de apellido alemán.
Estamos en guerra,
parece.

Huellas de una dictadura y descavar una fosa común
lleva más de treinta años.
El epígrafe cita y recuerda senadores desaparecidos.

Navidad y regalos.
Violencia y mujeres.
Fútbol y campeones.
Jardín de genios.

Y la foto de dos mujeres metidas entre esqueletos
y tumbas escondidas.

¿Estamos en 1986? 

lunes, 12 de diciembre de 2011

Conversaciones con mí

No le dijiste nada, ¿Por qué? Porque si le decía a lo mejor se creía cualquier cosa. ¿Cualquier qué? Que me gusta, por ejemplo. Bueno, si te gusta mejor que lo sepa. Sí, pero, bueno, no, no es tan fácil. ¿Cómo que no? Que si no le gusto, yo, bueno, quedo en evidencia. ¿Videncia? Evidencia, e-vi-den-cia. ¿Evidencia de qué? ¿De un crimen? No, no, es que es horrible quedar así expuesta, pero yo igual estuve pensando que no tengo paciencia, tengo ansiedad. Euforia. Que me diga ya, yo no espero más. ¿Que te diga qué? Si le gusto. Decíle vos. ¿Y qué hago si no? Ah, te gusta apostar y no te gusta perder. ¿Nunca te pasó a vos, nunca? ¿Qué? ¿Ser cobarde? Sí, claro, todo el tiempo. Ay, qué graciosa que sos. Énfasis. Ponés énfasis en todo lo que los demás dicen. Qué valiente sos. ¿Éxtasis? No, énfasis, énfasis es como cuando, no, no dejá, mejor dejá. Ojalá no te pase nunca, eh. ¿Qué cosa, enamorarme? Ojalá que sí, que me pase, la boca se te haga a un lado. Yo no dije amor, dije “me gusta”. Bueno, con más razón, entonces. ¿Qué tenés que perder si no estás enamorada? Es que no quiero que me vea débil. Loca, loca te va a ver si seguís con estas estupideces. ¿A vos te interesa saber si le gustás o cómo te ve? Las dos cosas. Ah, te gusta bañarte pero no te gusta mojarte. No es una apuesta ni un crimen ni una ducha, es mi vida amorosa de lo que hablamos, un poco más de respeto. Nadie se muere de amor, linda, vamos. Capaz te queda un agujero, nomás. Vos Decíle. Si no va, después buscamos algo con que taparlo. 

domingo, 27 de noviembre de 2011

Sobre las luces de navidad

“La mayoría del tiempo no me divierto mucho. El resto del tiempo no proporciono ninguna diversión a los demás”.
Woody Allen

Las luces del arbolito de navidad están prendidas desde noviembre. Creo que es bastante significativo que cada año las calles se vistan de navidad más temprano, existe un manifiesto interés de adelantar y desplegar la celebración todo lo que sea posible. La estación del año misma invita a la celebración sin tregua. El verano se acerca y la televisión, Internet, las revistas, nos sepultan bajo mensajes que ordenan: “DIVERTíTE. SALTÁ. MÁS ALTO. AHORA. NO ESPERES”. Y las publicidades, sobre todas las de bebidas alcohólicas, parecen decididas en dejarnos bien claro que los próximos meses deben ser lo más idéntico posible a maratones de sensualidad, bebidas de colores y escasa ropa. ¿Por qué esa búsqueda del vértigo constante? Estamos metidos en una montaña rusa emocional de la que no hay que querer bajarse. O mejor dicho, estamos metidos en una montaña rusa sobre la cual nadie se molestó en consultarnos si nos interesaba abordar. Es claro que el ritmo de trabajo imprime una demanda y un desgaste cotidianos tan insoportables que sólo pensándonos a nosotros mismos en la búsqueda sin tregua del goce somos posibles. Trabajamos sin descanso durante la semana, para luego acabar en un raid social nocturno de música alta y estímulos varios. Pregunto, ¿No anula esta ansia permanente cualquier posibilidad de goce real? Y lo que se desprende de esto y es más paradójico aún, ¿No resulta más cansador el estar buscándonos/mostrándonos felices y estimulados todo el tiempo posible? Es curioso que lo que buscamos con más afán pueda acabar agotándonos más que el tren diario de quehaceres y obligaciones en sí. Y que este raid que se supone en un principio está organizado para el relax nos deje muchas veces con un efecto de quiebra espiritual sin rumbo más que el próximo aquelarre de sensaciones. Un amigo me contó que el año pasado tuvo que ir a su propio cumpleaños y lo comentó en las redes sociales como si fuera una carga, de idéntica manera que si hubiera escrito “me voy a trabajar” compartió un “me voy a mi cumpleaños”. Y demás está decir que no sólo está el deber de festejar el cumpleaños, además existe el deber de pasarla bien, el aguafiestas es un leproso al que nadie quiere alojar. La obligación del divertimento está ahí, latente, hay-que-di-ver-tir-se. Más, siempre más. El mandato del placer en nuestra sociedad occidental, ya sea con sexo, alcohol, drogas o música, está tan enquistado que no hay posibilidad de pensar otras formas; no pensamos otras alternativas como las que tiene Oriente, por ejemplo, que se permite hacerle un lugar trascendente a la reflexión y al retiro. Para nosotros la reflexión ad honorem por sí misma no es deseada, por ende mucho menos buscada; la reflexión sólo surge cuando aparece un problema de alguna índole. El análisis emerge cuando una falla nos deja trágicamente con el picaporte de la puerta en la mano y con ganas de salir. Mientras tanto impera el: “VAMOS. MÁS ALTO. MÁS FUERTE. DE NUEVO”. ¿No nos convierte esto en adictos que siempre quieren más? Porque cuando nuestras drogas sensoriales nos dejan sin el efecto y volvemos a ser civiles sin estímulos, sólo nos queda la resaca del día a día. ¿Para quién estamos orquestando esta fiesta ad eternum? ¿Para nosotros? ¿Para los demás? 
La navidad se acerca y ya encendimos las luces. Ahora nos queda averiguar qué tenemos exactamente que festejar. 

Cosas más felices que el lunes

Los lunes al sol son mejores
no metida, yo, como hámster
en una ruedita.

Las hermanas sentadas en el tren no pestañean para mirar
y el ruido de la maquina es tan potente que no me deja escuchar
lo que pienso.
Se parece a los lunes.

Los lunes miro el puente blanco desde la ventana,
recorro las calles de nombres con glamour que antes
desaparecieron.

Hay cosas más felices,
me repito.
Como dos extranjeros que se enamoran en un barco.
Fotografiar las plantas de Sofía.
Comprar libros para colorear a Marie y regalar sus stickers.
Hacer reír a Daniela.
Escribir cartas a mano y enviarlas por correo analógico
con estampillas de hologramas.

Y flotar entre obsesiones, casi siempre.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Dos intelectuales

Intelectual 1: -No impostar, está claro. No necesitamos la pose.
Intelectual 2: -El que ostenta saber es medio tilingo, además, convengamos. Che, el cortado un poco fuerte, ¿no?
Intelectual 1: -Sí, pero la medialunas son buenísimas siempre.
Intelectual 2: -Con los libros que tienen, si nos dieran pan duro iríamos igual, escucháme.
Intelectual 1: -Las medialunas, me hicieron acordar al cuento ese de Bukowski, ¿Cómo se llamaba?
Intelectual 2: -Ni idea.
Intelectual 1: -Saber pero estar con los pies en la tierra, eso.
Intelectual 2: -Es como dice Ford, eso del rol del intelectual…
Intelectual 1: -Antes lo dijo Gramsci, eh.
Intelectual 2: -Ford leyó a Gramsci. Lo que importa es lo que decimos, esto de evitar “la retórica de papers”, ser orgánico, funcional.
Intelectual 1: - Ni hablar. ¿Viste esos snobs de la librería? Les decís “corréte” y no se corren. ¿No podés leer y hacerte el afectado y correrte del pasillo al mismo tiempo?
Intelectual 2: -Ridículos.
Intelectual 1: -Sí, necesitan demostrar, parecer pensantes, con el ceño fruncido. Eso no lo queremos.
Intelectual 2: -No, no lo queremos. La librería de Ezequiel queda para allá.
Intelectual 1: -¿El último de Casas, dijiste? Maravilloso, una profundidad… Sensible. Eso.
Intelectual 2: -Pero sin impostar. Ahora está de moda Casas.
Intelectual 1: -Nosotros lo leíamos antes de que estuviera de moda.
Intelectual 2: -A Casas lo queremos. Eso hay que hacer, lo que hace él.
Intelectual 1: -Pensar, escribir, sin snobear.
Intelectual 2: -Qué genial Casas. Peronistas, intelectuales peronistas. Como Durand, como Raimondi. Como Casas.
Intelectual 1: -Vitagliano.
Intelectual 2: -Eso.


Un colectivo que pasa y los atropella en la esquina de Honduras y Cabrera. Los intelectuales comprometidos con la realidad no hicieron a tiempo de mirar a la izquierda ante de cruzar.