miércoles, 12 de junio de 2013

Como sea que te llames

Escupiendo las puertas
sentiste que no hay nada que te puedan enseñar
los viejos
ellos no conocen las pastillas de colores.
  
Cuántas veces te recordaron que hablás alemán
que conociste Europa y viste la nieve de Suiza
giles, decías
gilesgilegilesgiles.
  
Y te vi irte
la cabeza llena de vergüenza, me pareció
no entendés, pensamos
negamos con la cabeza, el ceño fruncido
Pedro llora en un rincón
Y vos te aferrás al tuyo.

Dormís en lavaderos vacíos
Y entrás por las ventanas,
Robando frazadas
En esos momentos no te acordás de la nieve de Suiza
Sólo que acá en Saavedra hace frío
Enviás a la gente a rogar por vos.


Pero la cosa es que
ya nadie cree, Aníbal, que ese sea tu verdadero nombre.

martes, 29 de enero de 2013

Nos enamoramos


Nos enamoramos siempre
los chicos con auto
los chicos militantes que saben de libros
los chicos que saben distinguir una Diana de una Holga.

No importa si no tienen lo mejor que podamos pedir
sólo que sean fieles a las ganas
y se rían con la fuerza que sólo puede darte la noche.

Siempre salimos
los chicos que te miran fijo
te aprueban las medias, se ríen en el teatro
conocen a Gambarotta.

Las chicas no queremos
que sepan que hablamos de ellos mientras jugamos a fumar
que no sospechen que siempre nos enamoramos.

Cuando eso pasa corremos fuerte
decimos “no importa”
lloramos en los baños, nos metemos en bañeras,
dejamos todo quieto.

Cantamos con fuerza canciones cristianas en el auto de Cintia.

jueves, 7 de junio de 2012

Genial


Besar un chico en Montevideo
o mejor dos
hacer reír a tu psiquiatra
y a tu psicólogo
adivinar la curva de las vías del subte
y adelantarte al movimiento
reírte cuando no es apropiado
que el poeta te invite a la selva
y que te diga que le gusta como escribís
pero más tus piernas.

martes, 15 de mayo de 2012

Una palabra


Se me había ocurrido desde ayer
que si es cierto como dice Fran,
que la gente es sustituible
y
si digo te quiero hoy
ya mañana se degradó
¿A quién le importa?

Se me ocurrió también
que vagar los domingos sin nada ni nadie que ver
es porque ya no queremos arriesgar,
a nadie le importa si uno llora.
ni siquiera a tu doctor, que busca las palabras adecuadas,
y eso que él trabaja de que le importe.

pensé también que si vamos a vivir solos
siempre en la misma desesperación

Esa debe ser la palabra
que mi doctor siempre busca
y parece no encontrar.

No pienso adelantársela,
a lo mejor si se esforzara un poco más.

lunes, 16 de abril de 2012

Algunas cosas dichas


Me dieron un libro que no me interesa
y en el dorso de las hojas en blanco
escribí lo primero que se me vino a la mente
para justificarlo en mi bolso.

Si las tortugas pudieran volar, mamá nunca pisaría la calle.
Cómo no reírse de que ese animal que tanto terror le da
fuese capaz de hacer lo que una nube.
Pienso cómo se reiría de eso Sombría,
con su risa importada de México,
ella sabe ser todo maldad.

Pasen y escuchen, abran los ojos
dijo a la multitud el rescatista,
el gran predicador,
Sermón de la montaña.
Sermón apocalíptico.
Como si no tuviera la misma necesidad que nosotros.
Como si estuviera más allá de la angustia y la mierda cotidiana.

Tenés una mente maravillosa,
dijo el doctor.
Y garabateó algo en su recetario.

miércoles, 29 de febrero de 2012

C. Hotel

Camino a algún lugar leí otra vez
sobre el famoso hotel de la calle 23 de Nueva York
que solía ser pura bohemia
y ya no deja quedarse a nadie.
Hay algo ahí, dijo Eter,
y lo dejó pasar
pero-yo-no
yo no dejo pasar las cosas,
es un interruptor que siempre está en ON.

Si pudieras verlo como yo
no podrías dormir tan plácido potencial
vapor y aire
fuera de foco.
Si entrecerrás los ojos para ver, Eter, te prometo
vas a ser cruel soplo de piedra y polvo.

Tengo prohibido nombrar el hotel,
sólo puedo
después que vos lo nombres, Eter, es tuyo
date cuenta: te pertenece.
Siempre fue así
de una forma literal y ruidosa.
Debajo del dibujo del hotel
que decidas
con las venas cargadas de sangre
debajo del hotel
que escaves
con tus propios músculos en tensión,
encontrar,
lo que haga estallar tus propios bordes
Eter, fuera de foco.

[Ahí Tenés Tu Propio Bellas Artes].


miércoles, 22 de febrero de 2012

Hasta que no quede whisky

Podemos ser lucecitas que se encienden con alcohol.
Podemos ser huérfanos que se burlan de la muerte.
Y dejemos que la luz sea efectiva hasta que
ya no
nos quedemos dormidos sobre alfombras.

Pero por favor
tratemos de recordarlo todo.
Que no se nos escape nada
para tener qué pensar
cuando echemos el humo
y riamos
cuando ya no quede whisky.

Mejor
seamos dos perdidos
que tienen mucho para comprometer.
No como Bukowski,
que ya no cree en nada
ni nadie
y se ahoga en su propio vómito.

Cuando ya no
nos quede noche
aún vamos a conservar eso que hicimos,
y lo que quisimos hacer y no nos atrevimos.
Nos va a quedar la noche siguiente,
recordemos eso, 
la próxima vez que echemos el humo.